Diario de un druida (I)
Mientras veo los Bosques Arrullanoche montado en mi fiel hipogrifo, voy pensando en mi diario, un diario que como todo tiene un comienzo. Ese comienzo me lleva a través de las verdes praderas de Los Baldios, buscando una solución para un rompecabezas que es mayor de lo que se predijo en un primer momento. Vuelo en este segundo momento por los húmedos barrizales del Marjal Revolcafango, yendo de una solución a otra, aunque sin encontrar en ningún momento lo que busco, eso si hay que soltar pasta…
Pasta cada vez que pasas por algún lugar en el cual sea un punto intermedio de la ruta que me lleva hasta el final de mi camino y quizá el principio de mi aventura, aún c
uando sé que la muerte siempre ronda de cerca, de muy cerca, mis pasos me llevan hasta mi objetivo… un objetivo que es el final de mi búsqueda (continuará…)


